‘Bibliotecas públicas: lugares de memoria, convivencia y reconciliación’ consolidó procesos de lectura y memoria en el Catatumbo
Cada biblioteca se convirtió en escenario de creación y reflexión donde la memoria tomó forma a través de la voz, la escritura y el arte. Desde Convención, Teorama y San Calixto, surgieron iniciativas de memoria impulsadas por sus comunidades: relatos, murales y producciones audiovisuales que recuperan la historia y la identidad de sus territorios.
La promoción de lectura fue uno de los ejes más significativos del proceso. A través de actividades lúdicas, creativas y participativas, la lectura se consolidó como una herramienta para el diálogo y la construcción de sentido colectivo. En cada encuentro, los niños, jóvenes y adultos reafirmaron que leer es un acto de memoria y transformación; una manera de comprender el pasado, fortalecer los lazos comunitarios y proyectar esperanza hacia el futuro.
El proyecto reafirmó el papel de las bibliotecas públicas del Catatumbo como espacios de encuentro, aprendizaje y paz. Cada iniciativa y actividad desarrollada dejó una huella profunda en las comunidades, demostrando que las bibliotecas resguardan las voces, los recuerdos y los sueños de sus habitantes.
CONVENCIÓN
La Biblioteca Pública Municipal Sesquicentenario de Convención, fue el punto de encuentro donde la lectura y la escritura fueron herramientas para imaginar y recordar. Desde este centro cultural, comprometido con el desarrollo humano y social, se promovieron talleres de creación literaria en los que niños y niñas dieron forma a una cartilla de cuentos y relatos inspirados en su territorio. Así, la imaginación se transformó en memoria y las palabras en una manera de narrar la vida en comunidad.
TEORAMA
En la Biblioteca Pública Ramiro Calderón Núñez, la memoria tomó color. La comunidad, inspirada por la historia y la identidad local, creó un mural colectivo que plasma los símbolos, las tradiciones y la fuerza cultural de su gente. Este espacio, nacido de una iniciativa comunitaria y hoy fortalecido por actividades como clubes de lectura, cineforos y extensión bibliotecaria, reafirma su papel como un refugio para la palabra, el arte y la memoria compartida.
SAN CALIXTO
La Biblioteca Pública Ana Dilia Cañizares Palacio, ubicada en Calle Nueva detrás de la Casa de la Cultura, fue un espacio donde la comunidad dio vida a un documental que recoge su historia, sus voces y su fuerza cultural. Esta iniciativa de memoria, construida colectivamente entre niños, jóvenes, adultos, formadores y gestores culturales, se hizo testimonio audiovisual sobre la identidad del municipio y el valor de la lectura como herramienta para recordar y transformar.
Estas experiencias son parte de una apuesta regional que reconoce a las bibliotecas públicas como lugares de memoria, donde cada voz aporta a la construcción de convivencia y reconciliación.
Este proyecto reafirmó que la lectura no solo abre mundos imaginarios, sino que también ayuda a reconstruir los tejidos sociales y emocionales del territorio.