San Calixto, Teorama y Convención están escribiendo su memoria desde las bibliotecas. Con documentales, murales y cuentos infantiles, las comunidades del Catatumbo impulsan procesos culturales que fortalecen el tejido social y abren caminos hacia la reconciliación.
Desde el Catatumbo, emergen relatos que transforman el pasado en esperanza. San Calixto, Teorama y Convención municipios donde el pasado convive con el anhelo de un futuro distinto, hoy están abriendo un nuevo capítulo: uno donde las comunidades se convierten en autoras de su propia memoria.
A través de documentales, murales e historias escritas por niños, las bibliotecas públicas están impulsando procesos colectivos que recuperan voces, reconstruyen relatos y siembran caminos hacia la reconciliación. Se trata de iniciativas vivas, creadas desde y para los territorios, que están tomando forma con creatividad, participación y sentido comunitario.
Este proceso hace parte del proyecto “Bibliotecas Públicas: Lugares de Memoria, Convivencia y Reconciliación”, liderado desde 2021 por la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero, y fortalecido gracias al apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. La iniciativa reconoce a las bibliotecas como espacios donde se cuida la historia, se promueve el diálogo y se construyen lenguajes de paz.
En San Calixto, el lente de una cámara recorrerá la vida cultural del municipio. La comunidad, junto a la Biblioteca Pública Ana Dilia Cañizares Palacio, ha decidido realizar un video documental que retrate sus tradiciones, resistencias y expresiones culturales, con el respaldo de la Secretaría de Cultura y diversos actores locales.
En Teorama, la pared principal de la Casa de la Cultura se convertirá en un lienzo colectivo. Allí, la memoria se pintará con formas y colores que representan la identidad del municipio, en un mural que será creado junto a artistas y habitantes del territorio.
Y en Convención, los niños y niñas del grupo de lectura y escritura de la Biblioteca Pública Municipal Sesquicentenario están dando vida a una cartilla de cuentos que recoge sus propias narraciones. Sus palabras serán testimonio y semilla, memoria escrita con tinta de infancia y territorio.
Las visitas a estos municipios ya están en marcha y dan cuenta del compromiso de las bibliotecas con la construcción de memoria desde lo cotidiano, lo simbólico y lo colectivo. Lo que emerge en cada encuentro no es solo una producción cultural: es una afirmación de dignidad, una apuesta por contar el pasado con voz propia y un gesto de confianza hacia el futuro.